"Confía en mí"
Oía su voz y me tranquilizaba pero en aquel momento era difícil entregarse por completo. Le conocía, sabía perfectamente que podía confiar en su palabra pero algo me lo impedía. Dentro de mí había demasiado material viciado: prejuicios, miedos ilógicos, pensamientos irracionales... que se habían ido acumulando en mi mente a lo largo de los años como si fueran muebles viejos y ropa usada acumulados en un desván, que se van llenando de polvo, de telarañas y pequeños animalitos que hacen en ellos su ecosistema.
"Vamos, ¡déjate llevar!"
Podía intentarlo, quizá podía conseguirlo. Él parecía muy seguro. Parecía creer que yo podía. Si él confiaba en mí ¿por qué yo no? Yo me conozco mejor y sé mis limitaciones. Pero él parecía tan seguro...

PLAY
Entonces la música empezó a sonar.
Dejé de pensar.
Sólo empecé a sentir.
Con mis ojos vendados, la música parecía acceder a mí con más intensidad. Los estímulos auditivos eran los únicos que percibía. Y el final del silencio supuso para mí todo un acontecimiento sensitivo.
Poco a poco olvidé donde estaba, la música me llamaba.
Respiré hondo y empecé a balancearme. Sentada en el suelo, hecha un ovillo, abrazaba mis rodillas.
La melodía era dulce, la voz aguda, fina.
Empecé a sentir que flotaba.
Así que solté mis piernas y empecé a gatear. Exploraba el suelo con mis manos. Era liso y cálido, regular, sin trampas.
Ya estaba preparada para dar un paso más. Me puse en pie.
Ahora ya estaba totalmente desinhibida y mi ritmo vital era el ritmo de la música.
No había nada más. Aquella melodía y yo. De hecho, la melodía ya estaba dentro de mí, era parte de mí.
No podía dejar de moverme.
Irradiaba tanta vitalidad, había tanta magia en mis movimientos que él hizo que la música no dejara de sonar durante casi media hora.
Yo no podía parar. Había perdido la noción del tiempo.
Cuando el silencio volvió, caí exhausta en el suelo cual títere al que le cortan los hilos.
Las lágrimas rodaban por mis mejillas.
Me sentía libre, feliz.
Había podido, me había dejado llevar, había confiado.









17 Comments:
La confianza en los demás y en uno mismo es un triángulo cuyos vértices son veracidad, competencia y cumplimiento de compromisos. Eso dicen los libros. Yo creo que la confianza es el sentimiento de creer a alguien en una situación, en la que dudamos de si nosotros mismos mentiríamos. Nada más triste que la tristeza de una persona alegre ni la mentira de una persona sincera.
Hola Cleo,
Un relato muy bonito y que demuestra que muchas veces las limitaciones están en nuestro interior...y que se pueden saltar.
Los límites autoimpuestos son los que nos pueden hacer perder lo que más queremos y/o anhelamos.
Muchas veces, se puede. Todo.
Un beso
Viva la psicomotricidad!
Y viva tu forma de expresarte!
Besitos.
Cleo, que bonito!!!
Tanto por la forma que has tenido de contarlo (lo he ido leyendo con la música) como por la canción...
Enhorabuena por ese rato tan maravilloso!!!
Un besín
"Es más vergonzoso desconfiar de los amigos, que ser engañado por ellos", de François De Larochefoucauld.
Preciosa canción y texto. Tú en tu línea. Besazos!!!
Cuando la confianza va de la mano
de la amistad el camino que se ha de andar se vuelve remanso de agua cristalinas.
Un beso Cloe, ha sido precioso.
Me ha encantado. No tengo palabras, es un relato emcionante, con múltiples ingredientes, que lo hacen fascinante de principio a fin.
besos
Curioso blog. Me ha gustado lo de la letra D, nadie le ha dedicado nunca algo a esa letra, seguramente ya se lo merecía.
Do the Dew¡¡
Que bonito Cleo, madre kia pero como nos parecemos...cuanto más te leo más cuenta me doy, vaya dos patas pa un banco!!
Mi mejor técnica de relajación es una buena sesión de risoterapia o simplemente charla con aquellos con kienes me siento a gusto siendo yo misma en todo momento, aunq un buen paseo al borde del mar como el q vengo de darme acompañada de mis pesanmientos tb viene muy bien:))
Mil besazossss y...a...a confiar en timisma, si kieres podras conseguir lo q te propongas:))
Pensar menos, sentir más... Buena receta. Me la apunto.
MDUNBM?
Curioso experiemnto, mejor cancion y sobre todo buen sentimiento de felicidad al final. Un beso desde el sur
Hola guapa!es muy importante aprender a confiar y arriesgar, eso es lo que me transmite tu relato. Ya estoy de vacaciones (a la espera de las notas)
y estoy poniéndome al día con vuestros blogs, os echadba de menos, pronto postearé, un besazo enorme
Hiciste muy bien en confiar...
Dejarse llevar no tiene por qué ser malo, si no más bien todo lo contrario... :)
La canción... hacía tiempo que no la oía,... Me gusta ! :)
Un besazo guapa ! :*
Claro que si!!
Siempre hay que intentarlo si creemos que merece la pena.
Mucha suerte Cleo, la mereces. ;-D
Precioso.... me ha emocionado....
Me dijiste en un comentarios que tu opo era esta semana, te deseo muchisisisisima suerte! Ya nos contarás!
Un beso!
Viel Glück, meine Liebe!
Que las mariposas sigan arropandote con sus alas
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